
La vicuña de ocho patas
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| Pasaron unos pocos días y Cusi Yupanqui fue
avisado que los chancas estaban preparándose para atacar
el Qosqo nuevamente. Esta vez, el príncipe decidió no
esperar sino ir a buscarlos. Tú sabes, dicen que la
mejor defensa es el ataque. Cusi Yupanqui quería
sorprenderlos: los chancas no esperarían semejante
insolencia de un príncipe adolescente. El nuevo encuentro entre ambos ejércitos se produjo en un lugar llamado Ichupampa, cerca del río Apurímac. Una vez más, Cusi Yupanqui y su ejército se trabaron en una lucha cuerpo a cuerpo con los temibles chancas. Sin embargo, esta vez no pasó mucho tiempo para que los chancas huyeran para evitar una derrota que consideraban sería definitiva. Se retiraron hacia Andahuaylas. El príncipe ordenó perseguirlos y los enfrentó, una vez más, en una llanura que, a raíz de esa batalla, recibió el nombre de Yahuarpampa, que significa "llanura ensangrentada". Fue terrible. Cusi Yupanqui sabía, sin embargo, que ese había sido el costo de una paz duradera. Los chancas habían sido vencidos definitivamente, el Qosqo estaba a salvo, y el príncipe Cusi Yupanqui inició su triunfal viaje de retorno al Qosqo en medio de vivas y alabanzas. |
- Vivir en el Qosqo
- Un
encuentro importante
- Y Yana
Ñawi paró de dibujar
- Días
de preocupación
- Una
visión y una victoria
- La
vicuña de ocho patas
-
Yahuarpampa
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Pachacútec: el que cambia el mundo
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