
La vicuña de ocho patas

Desde esa noche, la noche de las estrellas fugaces, Yana Ñawi no pudo dejar de pensar en cómo hacer para que sus dibujos cobrasen vida y se moviesen. Siguió dibujando y yendo por la tarde a las fortalezas; pero cada vez menos. Hasta que un día... ¡Zas! ¡Paró de dibujar!
Bueno, Yana Ñawi estaba exactamente en esa situación. Sus padres - como
siempre pasa - lo notaron Como el Qosqo era entonces una ciudad pequeña y Yana Ñawi era conocida y querida por mucha gente, pronto todos hablaban de la pobre niña dibujante que ya no dibujaba y ya no hablaba. Sus amigos, los guardias de las fortalezas, le llevaron pétalos de muchos colores que, decían, venían de la tierra de los chinchas; pero nada. A los pocos días, lo sucedido llegó a oídos del príncipe Cusi Yupanqui, quien a pesar de sus preocupaciones por el asedio de los chancas, decidió acudir en ayuda de su pequeña amiga de la fortaleza, con quien había pasado una de las más mágicas y maravillosas tardes de su vida. -Dibujar -pensó- es un forma de
magia, pues quien dibuja crea algo que no existe.
Y con piedra y
pétalos en su poder, el príncipe fue a visitar a Yana
Ñawi, y ofrecerle ambas cosas como regalo. Al ver a Cusi
Yupanqui en persona, en el umbral de su casa, los padres
de Yana Ñawi se pusieron muy nerviosos. Tú sabes: los
grandes siempre se ponen nerviosos ante reyes,
príncipes, presidentes y primeros ministros, a menos que
sean reyes, en cambio, sonrió como tú o yo lo haríamos
si un rey o una reina nos trajese un regalo. Cusi
Yupanqui también sonrió y le dijo: El padre de Yana Ñawi ofreció entonces una vasija con chicha al príncipe y a sus acompañantes. El príncipe charló animadamente con los padres de Yana Ñawi y con algunos vecinos curiosos que se acercaron a la casa al saber de la visita. Luego, casi tan inesperadamente como llegó, el príncipe partió hacia los linderos de la ciudad, donde, junto con Roca, Apu Mayta y Vicaquirao, continuaba organizando su ejército para la defensa, ante la invasión chanca. |
- Vivir en el Qosqo
- Un
encuentro importante
- Y Yana
Ñawi paró de dibujar
- Días
de preocupación
- Una
visión y una victoria
- La
vicuña de ocho patas
-
Yahuarpampa
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Pachacútec: el que cambia el mundo
- HERNAN GARRIDO LECCA