
La vicuña de ocho patas

YImper Dibujar era la vida
misma para Yana Ñawi. Dibujaba sobre la tierra al
amanecer, sobre el chuño A los guardias de las
fortalezas se les tenía prohibido permitir que los
extraños se acercasen alos muros. Pero Yana Ñawi ya no
era una extraña. Tarde tras tarde iba a alguna
fortaleza, y los guardias la recibían con vasijas llenas
de pétalos de colores y le pedían que dibujase cosas
para ellos: Y así pasaba Yana Ñawi la tarde: atendiendo los pedidos de unos y otros. Al caer la noche, Yana Ñawi volvía a casa trazando líneas entre las estrellas, uniendo unas con otras como en esos ejercicios de unir puntos que les dan a los niños pequeños, dibujando chaquitacllas, casas y hasta vicuñas en el cielo.
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- Vivir en el Qosqo
- Un
encuentro importante
- Y Yana
Ñawi paró de dibujar
- Días
de preocupación
- Una
visión y una victoria
- La
vicuña de ocho patas
-
Yahuarpampa
-
Pachacútec: el que cambia el mundo
- HERNAN GARRIDO LECCA