
Piratas en el Callao


Jacobo L'Hermite, el
pirata holandés, fue enterrado por sus hombres en San Lorenzo.
Era el 3 de junio del año 1624; así lo leí en un pedazo de
madera tallada que dejaron los piratas sobre la arena que cubrió
el cuerpo de su almirante. Eran los tiempos del Virrey
Guadalcázar. Me senté a un lado de su tumba y pensé durante
horas en lo sucedido y en cómo regresar a mi colegio, a mi casa,
a mi tiempo.
En los días y semanas siguientes, los piratas
se dedicaron a atacar otros puertos, aunque mantuvieron el
bloqueo sobre el Callao. Casi un mes después, en los primeros
días de julio, la flota enemiga levó anclas al mando de un tal
Ghen Huigen. El Callao se había salvado.
Me tomó algunos meses comprender que me
quedaría aquí, en San Lorenzo, por el resto de mi vida. Desde
aquí he visto muchas cosas pasar en el Callao. Vi, por ejemplo,
cómo se constituyó el Real Felipe y, muchos años más tarde,
lo que creo fue el Combate del 2 de Mayo. Y así tantas otras
cosas hasta que con el correr de otros muchos años y no sé por
qué, me hice visible y empecé a envejecer. Lo extraño es que
nunca he enfermado.
Todavía tengo mi cuchillo suizo. Los
pescadores a veces se acercan a la playa y me dejan ropa. No me
hablan porque me creen loco -pero son buenos.
Si lees esta historia o alguien te la cuenta es porque, como en otras historias de piratas, metí mi relato en una botella y la eché al mar. Y alguien la encontró. De todas maneras, si alguna vez navegas cerca de San Lorenzo, búscame: de repente todavía estoy aquí y me gustaría conocerte.
- Una
visita a la fortaleza del Real Felipe cuando había un halo sobre
la isla San Lorenzo
- De cómo me enteré
de que andaba perdido en el tiempo de los piratas
- Un extraño
encuentro o de cómo conocí y me hice amigo de Ignacio Pérez de
Tudela
- ¡Al abordaje! o de
cómo me hice un pirata más
- Los días pasan y el
bloqueo continua
- ¡Viva el
Callao!¡Viva el Perú!
- Sobre la retirada de
los piratas y de mi vida en San Lorenzo
- HERNAN GARRIDO LECCA