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| Había una vez una tortuga muy pero muy grande : tan
grande como un auto Volkswagen. Se llamaba Filomena pero le decían
La Mena. |
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La Mena era muy elegante y siempre andaba con un sombrero verde
limón, en forma de hongo, adornado con dos plumas : una naranja
y otra amarilla.Usaba un perfume de lavanda que regaba a su paso
pretencioso por las calles de la ciudad.
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| Lo que nadie sabía es que La Mena era corta de vista y, vanidosa
como era, no le gustaba usar anteojos. ¿Cómo hacía entonces La Mena
para caminar oronda por las calles de la ciudad? He aquí su secreto
-tan bien guardado- : tenía una pequeña amiga, una pequeña pasajera,
que la ayudaba. Su pequeña amiga se llamaba Anisilla. |
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Anisilla era una tortuga tan chiquitita como una uña y le decían
Anisilla porque, además de chiquirritita, era marroncita como una
semilla de anís.Anisilla veía muy bien pero era tan enanita que
tenía mucho miedo a que la pisen en las calles de la ciudad.
Anisilla vivía en el sombrero de La Mena. Allí, dentro del sombrero
en forma de hongo, tenía toda una casa muy linda : un cuarto con
su cama y un gran ropero, una sala con dos grandes sillones y un
comedor con una mesa ovalada y cuatro sillas.
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La casa de Anisilla tenía cuatro ventanitas : una miraba adelante,
otra miraba atrás, una tercera miraba a la izquierda, y la cuarta
ventana miraba a la derecha.
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